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La caridad romana Antoni Solá El catalán Antonio Solá (1787-1861) es uno de los escultores neoclásicos españoles más destacados. En esta obra trata una popular leyenda de origen helenístico. En ella el anciano Cimón ha sido encerrado y condenado a morir de hambre; sin embargo, su hija, Pero, lo mantiene con vida amamantándolo a escondidas durante sus visitas a la cárcel. La caridad romana es una alegoría de la devoción filial y, como la escultura clásica, intenta aunar los valores morales con los estéticos. Solá sigue los cánones clasicistas del teórico Lessing Winckelmann y utiliza el mármol blanco pulimentado como soporte de unas figuras de belleza idealizada y serena. El mármol blanco era considerado el material idóneo para plasmar la belleza, ya que se creía que las estatuas griegas originales tenían ese aspecto, cuando, en realidad, estaban policromadas. Formalmente encontramos un minucioso estudio del desnudo natural, con una pureza de líneas que alcanza niveles de virtuosismo. La figura humana desnuda fue el tema preferido de neoclásicos y academicistas, con el que querían expresar el ideal del alma, pura y sin artificios. |